Hecho para concentrarse. Pensado para las personas.
LIVINK es un coworking junto a Madrid Río. Lo abrimos porque queríamos un sitio tranquilo y bien diseñado para trabajar — sin que nadie nos vendiera mesas de ping-pong. Acabó siendo una pequeña comunidad de makers, freelancers y equipos pequeños.
Cabinas insonorizadas de verdad. Salas de reuniones con puertas pesadas. Sin música ambiente. Te oyes pensar.
Madera, plantas, buena luz. Tratamos el espacio como un salón, no como una nave de oficinas.
Limitamos las plazas para que el espacio siga tranquilo. Aquí los miembros se hablan entre sí porque no son 200.